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9 ene 2012

Los Macabros Juegos del Destino

La lluvia caía desde un encapotado y oscuro cielo sobre el duro y frío asfalto. La gente, con oscuros chubasqueros y grandes paraguas, caminaba lenta y dolorosamente por las abarrotadas calles. El Invierno había entrado a lo grande.
Nyx contemplaba, en su tristura, como la Navidad concluía sin tener ella una sonrisa. Vio cómo sus sueños se alejaban de su vida, dejándola caer en un oscuro y profundo pozo, mientras las gotas y lágrimas surcaban las pálidas mejillas de la diosa de la noche.
Sus ojos no se abrían y su boca no dibujaba sonrisas. Hédeon había marchado, y ella se había ido con él. El temible dolor que atormentaba cada rincón de su cuerpo era como una cruel infección que no la dejaba moverse, pensar o ,simplemente, reír.
¡Qué cruel destino el que decidió unir a la joven diosa al malvado demonio! ¡Qué malvado sino el que la pequeña decidió seguir! Sentía, en su pequeño corazón lleno de grietas y clavos al rojo vivo clavados, que nadie podrí jamás devolverla a la vida.
Y así transcurrieron los meses, dejando a nuestra pequeña diosa cada vez más seca de lágrimas, más necesitada de amor y más falta de esperanza.
Y entonces, cuando todo parecía carecer del más mínimo sentido, apareció Érebo...
El destino no existe,
Tú eliges el camino a seguir
Considera cada uno de tus pasos
Porque puede llevarte por dos caminos:
El Bien
El Mal

20 dic 2011

Corazón roto

El verano avanzó, con su caliente Sol y sus largos días, dejando que aquel amor fluyese tan rápido cómo las olas del mar y los silbidos del viento. Nyx sonreía, fiesta tras fiesta, noche tras noche, vaso tras vaso. Comenzaba a creer en la perfección.
¡Cuantísimo pago su terrible error! El diablo comenzó a dejarse ver detrás de aquella sonrisa de dientes blancos. Hédeon, el malvado y avaro Hédeon, dejó de lado la droga del amor que le entregaba Nyx cada noche, con sus roces y sus caricias cautelosas, para abrirse paso entre otras drogas  más comunes en la apestosa sociedad actual.
Nyx se vio detrás de una cortina de humo y risas tontas, sumida en lágrimas de dolor y enfado, de desilusión y traición. Su frágil cuerpo comenzó a perder aquella felicidad que había acumulado durante aquellos días. El diablo había empezado a traicionar a la noche con gestos indecentes y humanos.
El pequeño corazón de nuestra querida y poderosa diosa de la noche quedó, poco a poco, partido en miles de fragmentos cuando, no mucho después de aquello, en una llamada, fría y seca, sin ternura ni sentimiento, el infame Hédeon decidió rompérselo y matar, por dentro, a la joven chica.
Y poco a poco todo había acabado, la vida había terminado, pensó la joven, cuerpo en tierra, teléfono en mano y lágrima cayendo por su mejilla. Lo único que valía la pena para ella se había perdido como se pierde un momento en el tiempo o un tren en el horizonte.
Pero no deis este mundo por acabado, ni está realmente interesante historia por acabada, porque todo tren que marcha vuelve, y no todos los momentos se esfuman sin dejar imagen de él.
Atentos, queridos amigos, porque los pequeños detalles hacen la vida.
Y Hédeon perdió
lo que más importante es en este mundo,
 una niña, una diosa...
un amor.

5 dic 2011

Hédeon, mentiras y lujuria

Esta historia, amigos míos, la de la poderosa y oscura Nyx, comienza en un horrible día de verano, cuando la noche era más corta y, por tanto, el poder de la diosa parecía ser menor. Puede que esto la llevase a caer en las redes del diablo vestido con sonrisa.
Sola, aburrida y asqueada. Así se sentía nuestra pequeña amiga. ¿Algo peor? Entonces, apareció él, con su dibujada sonrisa que cubría sus terribles fauces. Por si alguien lo dudaba, aquel era Hédeon.
La chica se había fijado irremediablemente en él, pues era un chico guapo, sí, guapo de veras, con unos preciosos ojos, como ella dijo más de una vez. Y aquel día, cuando ella más lo necesitaba, él apareció para ayudarla. ¿El destino? No... El destino de la diosa llegaría varios meses después. Aquello no fue más que un mal sueño del que despertaría.
La chica, rodeada de adictos al néctar del diablo, música espantosa y alcohol, se vio segura en los brazos tonificados de Hédeon. Aquella noche, comenzó todo. Un beso, finito pero imparable, recorrió el suave cuerpo de la oscura dama que era Nyx. Dejó que su espíritu, bueno y bondadoso, oscuro y precioso, se hiciese uno con el de Hédeon. La noche y el diablo se encontraron en aquella nefasta noche de fiestas y juergas.
Ella no dejo su cuerpo al diablo, aunque sació su sed. Él la poseía con su mirada, su sonrisa y su "amor". Él tenía lo que Nyx quería. ¿Cómo no iba a dejarse engañar? Si ella hubiere sabido del dolor que iba a sufrir, el sufrimiento y el malestar, creedme que Hédeon no habría pervertido la mente de la diosa como hizo.
La diosa se enamoró del diablo y ambos comenzaron a vivir en su reino de fantasía que era aquel verano. Pero esta historia no se ha acabado. Dadle tiempo al tiempo, que no siempre lo que bien empieza bien acaba, porque, poco a poco, el diablo fue enseñando sus cuernos, su puntiagudo rabo, y sus malévolos ojos. Porque algo que aparenta ser perfecto, sin serlo, poco a poco sale del humo que le esconde...
No hagáis objeciones porque, como yo bien dije, esta historia bien merece ser contada. Escuchad mis palabras y permaneced atentos, que en las sombras se encuentran nuestros enemigos...

Las cosas que más 
queremos son las que
finjimos no desear...