Tenía una mirada magnética y una sonrisa mentirosa.
Sus piernas, desnudas bajo aquel vestido negro, largas y perfectas, acabadas en aquellas caderas llevaban consigo todas las formas posibles de practicar el primer pecado capital. La oscura prenda se ceñía a su piel insinuando diversión en el lenguaje no verbal. Sin embargo, algo en sus pechos decía que ella preferiría vestirse con su mejor desnudo.
Las luces nocturnas la llamaban como si fuera una pequeña luciérnaga inmortal. El alcohol y los vicios baratos se desbordaban por sus venas, dejando a su paso la promesa de protagonizar una película de serie B en la esquina de un sucio motel de carretera. Némesis era la perfecta mezcla entre lascivia desesperada, promesas vacías, amores con fecha de caducidad y facilidad de tejer redes que haría temblar hasta a la misma viuda negra.
Fue una noche de verano, cuando ancló su mirada en Érebo. Aquel muchacho jovial, que desprendía inseguridad, sería un cebo perfecto. Le apresó con sus ojos de diablo , creando en él la sensación de que es un honor sentirse atrapado en esas pupilas. Aquella mirada le absorbió, le midió, le planeó y, sin previo aviso, camufló el averno de sus ojos por una carnaza casi perfecta.
Empezamos en
3, 2, 1...
Comienza la función.
Me salté este ;)
ResponderEliminarI like it. De los más profundos que habeis subido <3