Gracias (:

2 ene 2012

El día que Érebo se quedo sin corazón-

Las luces  bañaban a parpadeos la estancia, iluminando rostros desfasados y sonrientes. El humo bailaba ante los ojos de Érebo, difuminando la silueta oscura de Némesis. Sus pequeñas pupilas recorrían lentamente la figura insinuante de ella, ceñida en un vestido negro que parecía estar pidiendo a gritos que alguien desnudara ese cuerpo por él.
-Te quiero, cielo-dijo de pronto ella abalanzándose sobre su oreja.
Y él se lo creyó.
Némesis llevaba anclados en sus labios los latidos de todo corazón que se atrevía a amarla. Eran suyos, temporalmente, hasta que se decidía a morderlos, a resquebrajarlos, hasta convertirlos en poco más que restos de carmín.
Todo en ella era humo y ceniza, pero aquella noche, se le fue de las manos y terminó por quemar otro pobre corazón.
Besó unos labios que no eran los de Érebo, sin remordimiento, con pasión. Se pudo escuchar el corazón del chico quedándose sin ventrículos, sin arterias, olvidándose de cómo latir.
Las luces bañaban  parpadeos la estancia, 
iluminando las lágrimas de Érebo.
Y los recuerdos se abalanzaban
como un eco maldito en sus pestañas.
-Te quiero, cielo.
Mil susurros perdidos en sus oídos.

2 comentarios:

  1. Me has dejado sin palabras, en verdad que es impresionante cada una de las lineas que has escrito, desde luego que te sigo :)

    Besos

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  2. No encuentro el botón de seguir :/

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