Aquel beso silencioso cambió el concepto de Nyx. Sentía el miedo a caer de nuevo, de sufrir ese ácido dolor de amor, como aquel que la corrompió el alma al sentirse abandonada por Hédeon.
Sentía su vida desenfocada. Sentía que se perdía en un cruce de sentimientos. No sabía si, como siempre, admitir una derrota antes de luchar, o si, por primera vez, debía dar el paso. Arriesgarse.
Quizá ganar.
Mientras tanto, Érebo sentía que su vida temblaba al borde de la cornisa. Le gustaba tener sus pasos calculados, tener la certeza de que todo iría bien, pero aquello... Se le había escapado de las manos.
Quería a Nyx. Sabía que la quería, y por eso, tenía miedo de haber actuado precipitadamente. Quizá ella no había entendido el mensaje oculto en aquel beso. O, quizá, lo había captado, pero había fingido no hacerlo porque no era correspondido, y temía romperle el corazón.
Quería a Nyx. Sabía que la quería, y por eso, tenía miedo de haber actuado precipitadamente. Quizá ella no había entendido el mensaje oculto en aquel beso. O, quizá, lo había captado, pero había fingido no hacerlo porque no era correspondido, y temía romperle el corazón.
Sin embargo, la mera idea ya le hacía el alma pedazos.
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ResponderEliminarEsa fase del enamoramiento, para mí, es la mas divertida de un amor. Es la fase de las mariposas en el estomago :)
ResponderEliminarGenial.
ResponderEliminarA ver cómo sigue. Érebo no debería tener miedo, se ha abierto, es algo hermoso. Y Nyx debería arriesgarse, si no no ganará nunca.
Te quedo espectacular! Lindo! :)
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